Publicado: 15 de Octubre de 2019

Estás haciendo deporte. Todo va bien hasta que sin previo aviso notas un fuerte impacto en el músculo. Posteriormente aparece un hematoma y el dolor comienza a elevarse. ¿Qué ha pasado? Acabas de sufrir una rotura muscular, lesión que puede requerir meses de recuperación y es sumamente molesta. En la entrada de hoy vamos a hablar de este tema y todo lo que la fisioterapia puede hacer para solucionarlo. 


Tipos de roturas musculares

Las más frecuentes son las del grado 1, conocidas como roturas fibrilares. El daño se produce a nivel microscópico en las fibras y no aparece en las pruebas de imagen. Los síntomas más comunes son un dolor intenso y pérdida de fuerza. El grado 2 o rotura parcial sí se observa en las radiografías. Además de provocar considerables hematomas intramusculares que pueden palparse durante la exploración. 

El grado 3 o rotura total es el más grave, ya que el músculo ha sido dañado hasta el punto de que se divide en dos partes. El dolor es muy fuerte y viene acompañado por una incapacidad para realizar las tareas habituales del día a día. Llegados a este punto, es necesario intervenir en el quirófano para volver a unir los dos extremos del músculo.  


¿Qué provoca las roturas musculares?

En el caso de los grados 1 y 2, una de las principales causas es el sobreestiramiento del músculo. Algo bastante habitual en deportistas que no han calentado convenientemente. Aunque también puede surgir en zonas cicatriciales o por un brusco cambio de ritmo. Por su parte, el grado 3 casi siempre aparece por causa de un fuerte traumatismo. 


¿Cómo se tratan las roturas musculares?

En el caso de los grados 1 y 2, el tratamiento habitual se basa en la fisioterapia y la osteopatía. Que pueden comenzar a los 2 o 3 días desde la rotura muscular. Algunas técnicas son especialmente efectivas, como por ejemplo aplicar frío en la zona afectada. No solo sirve para limitar el alcance del hematoma, sino que además reduce la inflamación y el dolor. 

Las lesiones de grado 3 no permiten la continuidad entre los tejidos musculares y por tanto la única opción que nos queda es la intervención quirúrgica. No obstante, la figura del fisioterapeuta vuelve a cobrar especial relevancia durante la recuperación del paciente. Permitiendo la pronta reincorporación a su puesto de trabajo y las actividades cotidianas. 

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